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Peso neto y contenido por cápsula: cómo se leen

En una caja de cápsulas conviven dos cifras que parecen decir lo mismo y no lo dicen: el peso neto del envase y los miligramos por cápsula. Confundirlas es la forma más rápida de comparar mal dos productos. Aquí está la diferencia y la cuenta que las une.

Qué es el peso neto

El peso neto es la masa del producto sin el envase. En un alimento líquido se expresa en volumen y en un sólido en masa. En un envase de cápsulas, el peso neto corresponde a la suma del contenido de todas las unidades, y en la práctica también a la masa de las cubiertas, porque las cápsulas se consumen enteras. Es una cifra del conjunto, no de la unidad. Por eso aparece junto al número de unidades y no junto a la composición: responde a la pregunta «cuánto producto hay aquí», no a la pregunta «qué lleva».

Qué son los miligramos por cápsula

Esta segunda cifra describe una unidad. Cuando una etiqueta indica 500 mg por cápsula, se refiere en principio al contenido, no a la cubierta que lo envuelve. Es la cifra que sirve para comparar formatos distintos, siempre que en ambos se refiera a lo mismo, cosa que no siempre está explicitada. Cuando una etiqueta no aclara si los miligramos incluyen la cubierta, lo prudente es tratarlos como contenido y preguntar si la diferencia resulta relevante para la comparación.

La cuenta que une las dos cifras

Multiplicar los miligramos por el número de unidades da el contenido total. Veinte cápsulas de 500 mg equivalen a 10.000 mg, es decir diez gramos. Si el peso neto declarado en el envase es notablemente mayor, la diferencia corresponde a las cubiertas; si es menor, hay algo que no cuadra y merece una pregunta al vendedor. La cuenta funciona en los dos sentidos: dividiendo el peso neto entre el número de unidades se obtiene una aproximación del peso de cada una.

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Por qué esto importa al comparar precios

Dos productos pueden costar lo mismo y traer cantidades muy distintas. Reducir ambas ofertas a una unidad común —el precio por cápsula o el precio por gramo de contenido— es la única forma de compararlas. El precio por kilogramo, que a veces aparece como precio unitario, resulta engañosamente alto en envases pequeños: diez gramos a 49 € equivalen a 4.900 € por kilogramo, una cifra correcta y poco útil por sí sola. Sirve para cumplir una obligación de información, no para decidir una compra.

Cantidades nominales y tolerancias

La cantidad declarada es un valor nominal. La normativa europea sobre preenvasados admite tolerancias, porque ninguna línea de envasado produce unidades exactamente idénticas. Por eso una cápsula concreta puede pesar algo más o algo menos que la cifra impresa sin que exista irregularidad alguna: lo que se controla es el conjunto, no cada unidad. Las tolerancias admitidas están fijadas en función de la cantidad nominal: cuanto menor es el envase, mayor es el margen relativo permitido.

El número de unidades es una información distinta

Saber que un envase trae veinte cápsulas no dice cuánto dura. La duración depende de la dosis diaria recomendada, que fija el fabricante y figura en el envase. Con una cápsula al día, veinte unidades cubren veinte días; con dos, la mitad. Es la pregunta más útil antes de comparar dos precios mensuales.

Lo que el peso neto no dice

No dice cuánto hay de cada ingrediente. Un envase con diez gramos de contenido puede repartir esos gramos entre tres materias primas de mil maneras distintas. Esa información pertenece a la lista de ingredientes y, cuando existe, a una tabla de cantidades. Sin ella, el peso neto solo permite calcular el precio por gramo, no valorar la fórmula.

Dónde encontrar cada dato

El peso neto y el número de unidades suelen figurar en la cara frontal, cerca del borde inferior. Los miligramos por cápsula aparecen a veces ahí y a veces solo en el reverso, junto a la lista de ingredientes y a la dosis diaria recomendada. En el envase de CortiTron, la cara frontal indica veinte cápsulas de 500 mg; el reverso, del que no disponemos en imagen legible, es el que contendría el desglose.

Una comprobación de treinta segundos

Al recibir cualquier envase de cápsulas conviene hacer la cuenta: unidades por miligramos, y comparar el resultado con el peso neto impreso. Si los dos números son coherentes, la etiqueta es consistente consigo misma. Es una verificación rápida, no requiere ningún conocimiento previo y detecta de inmediato las etiquetas descuidadas.

Fuentes

  1. Reglamento (UE) n.º 1169/2011 — información alimentaria al consumidor
  2. Directiva 76/211/CEE — preacondicionamiento en masa o volumen
  3. Directiva 2007/45/CE — cantidades nominales de productos preenvasados
  4. Directiva 2002/46/CE — complementos alimenticios
  5. Reglamento (CE) n.º 1924/2006 — declaraciones nutricionales y de propiedades saludables
  6. Registro de la UE de declaraciones de propiedades saludables autorizadas
  7. EFSA — Complementos alimenticios
  8. EFSA — Etiquetado nutricional
  9. AESAN — Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición
  10. Comisión Europea — etiquetado y nutrición
  11. Codex Alimentarius — normas y textos
  12. Oficina Internacional de Pesas y Medidas (BIPM) — el Sistema Internacional
  13. PubChem — Hidroxipropilmetilcelulosa
  14. Encyclopædia Britannica — Gelatin
  15. PubMed — búsqueda «capsule fill weight»
  16. Comisión Europea — derechos de los consumidores